miércoles, 30 de enero de 2008

Yitró

Haftará

6:1 En el año en que murió el rey Uziah, yo vi al Eterno sentado sobre un trono alto y excelso, y sus pies llenaban el templo.
Bishnat-mot hamelech Uziyahu va'er'eh et-Adonay yoshev al-kise ram venisa veshulav mele'im et-hahechal.
6:2 Serafines estaban encima de El para servirlo: seis alas tenía cada uno de ellos; con dos cubrían su rostro, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.
Srafim omdim mima'al lo shesh kenafayim shesh kenafayim le'echad bishtayim yechaseh fanav uvishtayim yechaseh raglav uvishtayim ye'ofef.
6:3 Y pidiéndose permiso uno al otro decían a una sola voz: ¡Santo, Santo, Santo es el Eterno de las huestes; toda la tierra está llena de su gloria!
Vekara zeh el-zeh ve'amar kadosh kadosh kadosh Adonay Tseva'ot melo chol-ha'arets kevodo.
6:4 Y las jambas de los dinteles iban y venían a distancia de varios codos, por la voz de los que clamaban, y la casa se llenó de humo.
Vayanu'u amot hasipim mikol hakore vehabayit yimale ashan.
6:5 Entonces yo dije: ¡Ay de mí, pues estoy perdido!, porque soy hombre de labios impuros, y en medio de un pueblo de labios impuros habito, y mis ojos han visto al Rey, al Eterno de las huestes.
Va'omar oy-li chi-nidmeyti ki ish tme-sfatayim anochi uvetoch am-teme sfatayim anochi yoshev ki et-hamelech Adonay Tseva'ot ra'u eynay.
6:6 Entonces voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano una brasa viva que con las trenzas había tomado de sobre el altar.
Vaya'of elay echad min-hasrafim uveyado ritspah bemelkachayim lakach me'al hamizbe'ach.
6:7 Y con ella me tocó la boca y dijo: ¡He aquí que ésta tocó tus labios! Ya ha sido quitada tu iniquidad y está perdonado tu pecado (de haber hablado así contra Israel).
Vayaga al-pi vayomer hineh naga zeh al-sfateycha vesar avonecha vechatatcha techupar.
6:8 Y oí la voz del Eterno que decía: ¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros? Y respondí: ¡Heme aquí, envíame a mí!
Va'eshma et-kol Adonay omer et-mi eshlach umi yelech-lanu va'omar hineni shlacheni.
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Comentarios

Rab. Eduardo Waingortin - Esta Parashá es espectacular, y en ella pasa de todo, desde la Teofanía (Revelación) al pueblo judío en el Sinaí, que es cuando D's se aparece ante todo el pueblo, hasta el encuentro de Moshé con su suegro y de alguna manera el establecimiento de un sistema judicial. Me gustaría que comentemos la Haftará y la relacionemos con la Parashá. Una Teofanía es cuando D's se muestra ante el pueblo; y es importante destacar que la única vez que D's se muestra ante todo un pueblo es en el Sinaí. Lo demás son revelaciones no presenciales a través de sueños a personas.


Rab.
Eduardo Waingortin - En la Haftará se habla de la aparición salvífica (que quiere decir de salvación del alma) de D's al profeta Isaías, quien tiene una visión profética. A diferencia del caso de Moshé, donde D's se muestra físicamente, los demás profetas reciben la revelación no de forma física, sino en sueños. Cuando empieza la Haftará Isaías habla de la aparición de D's en un trono con serafines que lo atendían y cada uno de ellos tenía 6 alas. El número de 6 alas también se nombra en otra parte de la Torá. ¿Que hacían los serafines? Básicamente alababan a D's todo del tiempo diciendo Kadosh Kadosh Kadosh. ¿Porqué los serafines alaban a D's diciendo siempre Kadosh Kadosh Kadosh?


Felipe Aguirre - Porque cuando uno está frente a D's es inevitable santificarlo y alabarlo.


Rab. Eduardo Waingortin - De hecho, ¿qué hacemos nosotros cuando decimos Kadosh Kadosh Kadosh?


Todos - Nos levantamos o nos ponemos en punta de pie.


Rab. Eduardo Waingortin - Lo que hacemos al levantarnos es despegarnos o separarnos, o sea de alguna manera tratamos de separar a D's del resto porque Él está en otra categoría.

Gachi Waingortin - De hecho, en algunas comunidades incluso saltan al decir Kadosh Kadosh Kadosh.


Javier Pizarro - Lo mismo pasa con la Havdalá, que es una separación: es lo que hacemos al despegarnos del suelo para alabar a D's, lo separamos del resto de las cosas.


Héctor Goldfarb - ¿Pero porqué describen a los serafines con alas y como con un cuerpo físico, no se supone que no son físicos?


Rab. Eduardo Waingortin - Porque la única forma que tenemos las personas de poder entender de alguna manera un concepto es cuando lo vemos como algo físico. Hablar en términos de concepto es más difícil de aprehender. Lo mismo pasa cuando uno es chico y se le habla de D's y uno se lo imagina como un viejito. Sólo después de adulto se puede concebir a D's despegado de una imagen física. Después al seguir la lectura se describe la manifestación física de la aparición de D's a Isaías, el humo que llenaba la casa, el ruido de las puertas que se salían de los marcos e Isaías que dice que él es un hombre impuro porque tiene labios impuros y que por esa impureza está perdido. Acá también hay un paralelo con lo que se narra en la Parashá donde la aparición de D's a su pueblo en el Sinaí está precedida de ruidos y truenos, y de una preparación que Él indica a Moshé que el pueblo debe seguir para purificarse. ¿De qué se trata esta preparación?


Gabriela Clivio - Es una preparación más bien física, que consiste en lavar la ropa, o que los hombres no tengan contacto con las mujeres para estar de alguna manera puros para recibir el mensaje y separados del resto de las cosas. También acá aparece el tema de la separación como paso previo para recibir algo Divino.


Rab. Eduardo Waingortin - En la Haftará también se habla de una preparación pero es más bien espiritual. Acá aparece la purificación de los labios mediante un carbón que había sacado del altar, con el cual un serafin toca los labios del profeta. Y acá aparece el elemento del fuego como purificador, que es junto al agua uno de los elementos que siempre están presentes en la Torá.


Gachi Waingortin - Acá después lo que aparece es el llamado de D's y el ofrecimiento de Isaías para cumplir con el mandato de D's. De hecho este es el único profeta que se ofrece para cumplir una misión. Todos los demás profetas siempre pusieron un pero, incluso Moshé que empezó diciendo que él era tartamudo.


Rab. Eduardo Waingortin - E Isaías en la Haftará da la respuesta a la pregunta recurrente que D's nos hace que es: ¿dónde estás?, ¿en qué estás?. Esta es la misma pregunta que D's le hace a Adam cuando estaba en el Gan Eden en el sefer Bereshit. En realidad D's siempre sabe en qué estamos, cuando nos pregunta lo que busca es nuestra respuesta que depende de nosotros, y le permite a Él de alguna manera testear nuestra disposición. Isaías no sólo responde “Acá estoy”, sino que él mismo se ofrece para la misión. Después viene una parte terrible donde se habla de destrucción y de una profecía de destrucción, pero al final aparece un mensaje esperanzador donde se menciona que va a quedar una semilla sagrada. Esta semilla me hace acordar a un cuento de niños que contó un rabino de Uruguay sobre un árbol que es destruido, y del cual, a pesar de todo, de un costado le sale un brote. Básicamente se trataba de un árbol grande en apariencia pero que tenía su tronco podrido. Al caer un rayo, el tronco queda partido en dos y después un segundo rayo termina de liquidarlo. Sin embargo cuando aparentemente no quedaba nada del tronco, desde el costado sale un brote o sea una nueva vida, una nueva esperanza.


Papá de Uri - Eso es lo que hace la Torá al pueblo judío: es lo que nos nutre, de hecho la forma de no morir es estudiar Torá. Al final quien no estudia Torá es como si muriera. Es como si la Torá fuera un árbol siempre vivo que no tiene malo el tronco.


Rab. Eduardo Waingortin - De ahí la importancia de estudiar Torá. Lo mismo pasa con las comunidades que pierden el Minián; en la generación siguiente los niños van a un club judío puramente social y dos generaciones después la comunidad desaparece. Por eso es tan importante lo que ha pasado en nuestra comunidad donde hemos recuperado el Minián.

Ahora comentemos nuestra parashá. Primero viene el tema de la preparación para recibir la Teofanía, de las instrucciones de no subir ni acercarse ni tocar el Sinaí; después están las instrucciones que debe dar Moshé al pueblo de mantenerse puros y finalmente viene el decálogo.


Javier Pizarro - Se dice que siempre existió el libre albedrío en el hombre, salvo en esta oportunidad, donde el contacto con D's era tan cercano en el Sinaí, que era imposible no aceptar los mandamientos. Algo así como lo que decía el Pipe, que los serafines dado lo cerca que estaban de D's era imposible o inevitable que no lo alabaran. D's esperaba un cambio de actitud en el pueblo antes de la Teofanía. De alguna manera, D's ya iba buscando ese cambio y por eso -a pesar de que los guiaba como una nube en el día y una columna de fuego en la noche- los conducía a lugares donde por ejemplo no había agua. También nos pasa a nosotros, cuando nos a acostumbramos a algo eso, parece natural, y lo natural puede parecer un milagro. Por ejemplo, para la gente que estuvo 40 años en el desierto y se acostumbró a recibir su comida del cielo, el hecho de plantar algo y ver que su comida salía de la tierra debe haber sido un milagro.


Gabriela Clivio - No entiendo por qué al final de la Parashá se dan instrucciones acerca de cómo tienen que ser las piedras que se utilicen en la construcción de un altar, que no tienen que ser cortadas, sino como amalgamadas o algo así.

Rab. Eduardo Waingortin - Porque no pueden utilizar herramientas de guerra para hacer un sitio de alabanza a D's.

Anthony Schloss: Además, si nosotros somos capaces de tener ese tipo de consideraciones hacia cosas, de alguna manera les muestra a los demás cuán considerados debiéramos ser con todo lo demás.


Rubén Preiss: Yo quiero comentar que la semana pasada hubo un encuentro de físicos muy importantes en Santiago, entre los que estaba Stephen Hawking, y cuando se le hicieron reportajes a los físicos sobre qué pensaban acerca de la existencia de D's, todos ellos respondieron con frases del tipo: “De qué me está hablando”, mientras que Steven Hawking planteó que él en este caso se remitía al teorema de Guedel. Este teorema parte por aceptar algo como una verdad y después, sobre la base de esa aceptación, sin cuestionamiento empieza a construirse una teoría. Se debe partir de aceptar algo sin tener cómo probarlo. Lo mismo pasa en la matemática: se acepta algo como tal para poder empezar sobre esa base a construir las teorías.


Javier Pizarro: Es como en el Talmud, que parte hablando del Shemá y en ninguna parte lo había mencionado antes; o sea, se parte de que hay cosas que están o se asumen como dadas. También lo mismo de alguna manera plantea Luzzato, que parte de la base de que D's existe y ahí después desarrolla sus análisis; pero la existencia de D's no es cuestionada, sino aceptada.

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El texto completo de la parashá y haftará lo pueden encontrar en: Navegando la Biblia II, pinchar en Torah o Haftarot.

2 comentarios:

Natan W dijo...

q grande teorema de guedel!
alguien lo buscó en google y salimos como segundo resultado, y entró!

kadosh dijo...

Hola, me parece muy interesante sus exposiciones de la Palabra. Me gustaria pertenecer o seguir este grupo.